Johann Le Guillerm y un viaje en circo al universo de la ciencia, con entrada gratis, en Tecnópolis
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Johann Le Guillerm y un viaje en circo al universo de la ciencia, con entrada gratis, en Tecnópolis

El francés, referencia obligada del circo contemporáneo, ofrece su poderoso espectáculo unipersonal "Secret (Temps 2)", que pone a dialogar elementos de la física, el cuerpo y la poesía, mediante distintos cuadros donde cautiva desde el armado de esculturas móviles para aprehender el mundo en 360 grados

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El francés, referencia obligada del circo contemporáneo, ofrece su poderoso espectáculo unipersonal "Secret (Temps 2)", que pone a dialogar elementos de la física, el cuerpo y la poesía, mediante distintos cuadros donde cautiva desde el armado de esculturas móviles para aprehender el mundo en 360 grados

"Secret (Temps 2)", que puede verse en Tecnópolis con entrada gratuita, se desarrolla en una carpa verde, dotada de una breve pista circular, generadora de intimidad, equipaje del artista en su gira por el mundo, pero poco tiene que ver con la tradicional visión del circo: es una propuesta de viaje para aventureros a partir de los 6 años, sin límite de edad.

El destino de la experiencia -lejos del concepto habitual de show- es un universo capaz de desafiar las leyes de la percepción y recrear con sutil belleza el refrán popular: "todo depende del cristal con que se mira" y alienta a que el espectador tome el lugar de un observador activo, casi un detective de impresiones.

El equilibrista, prestidigitador y creador de objetos, Johann Le Guillerm, quien se presentó en el país en 2012, construye un lenguaje y una cartografía física, al intentar comprender el espacio que lo rodea: tierra, naturaleza, entorno y materia en evolución permanente, desde un planteo visual exquisito, donde cada movimiento de su cuerpo despierta poesía, sin necesidad de recurrir a las palabras.

En una dinámica hora y media, se apuesta al armado de una representación donde la partícula elemental resulta el punto, que también oficia como centro de convergencia de las miradas, gracias a un oscuro clima hipnótico, paisaje al que incorpora la sonoridad de sus puntiagudos zapatos de metal, más su trabajo permanente con madera, soga, metales y elementos simples que él transforma en lo que cada uno alcance a ver.

Para muestra bastan unos comentarios escuchados en la función del sábado: "Es una nave", explicó un chico de 8 años a su hermano menor durante la función, y el más pequeño respondió: "Nada que ver, es una casa de palos y va a volar desde el techo".

Las interpretaciones pueden sucederse gracias al collar de estímulos visuales a cargo del artista, quien parece un enigmático personaje escapado de los filmes "Matrix" o "Mad Max", capaz de trepar, domar y construir, o bien vale entregarse a cierta confusión seductora, generada por esa suerte de maquinaria basada en esculturas móviles de madera que el artista arma y desarma en vivo.

La muestra "Las instalaciones", funciona en un pabellón cercano a la carpa y propone un paseo dentro del laboratorio de un investigador donde cada visitante está convocado a tocar, sentir, reaccionar a partir de diferentes construcciones, que puede disfrutarse solidariamente con el espectáculo, ya que a medida que el participante hace el recorrido, descubre extrañas máquinas y herramientas de observación que sirven para explorar perspectivas diferentes de lo que vemos y de lo que no vemos.


 

Por Laura Ferré (Agencia Télam)

Miércoles 07 de Junio de 2017
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