Turismofobia, el mal que aqueja a las ciudades más turísticas del mundo
Viernes 20.10.17
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Turismofobia, el mal que aqueja a las ciudades más turísticas del mundo

Vecinos de ciudades como Barcelona, Palma de Mallorca, Venecia o Madrid se rebelan contra la masificación turística por los problemas que generan no solo en el tránsito y los espacios públicos, sino también en los alquileres 

Vecinos de ciudades como Barcelona, Palma de Mallorca, Venecia o Madrid se rebelan contra la masificación turística por los problemas que generan no solo en el tránsito y los espacios públicos, sino también en los alquileres 

"Turist, go home" ("Turista, andate a casa"), "Gaudí hates you" ('Gaudí te odia') o "Paren de destrozar nuestras vidas" son algunos de los mensajes que se pueden ver en algunas ciudades de España y del resto de Europa. Es que los habitantes de las urbes más visitadas están hartos de las hordas de turistas que acechan todo el año.

Y esta sensación ya tiene un nombre: "turismofobia". Así se le llama a la reticencia que desarrollan los vecinos de un lugar cuando se ven superados en número y poder adquisitivo por los visitantes.

Es que la gran afluencia de personas del exterior hace estragos no sólo en el tránsito y los espacios públicos, sino también en los alquileres y los precios que tienen que pagar sus habitantes estables.

Este fenómeno también es conocido como el "síndrome de Venecia" en referencia a los 30 millones de turistas que inundan la pintoresca localidad italiana cada año y que empujaron a sus habitantes a dejar sus hogares por el alto costo de vida: la población estable pasó de 175 mil personas a mediados de siglo XX a apenas 50 mil en el último censo.

Barcelona es una de las ciudades donde más se ha desatado la turismofobia. Según una encuesta del Ayuntamiento, a pesar de que una abrumadora mayoría de ciudadanos (el 86,7%) considera que el turismo es beneficioso, casi la mitad cree que se está llegando al límite. El turismo se ha convertido en la segunda preocupación de los vecinos. Es lo que Claudio Milano, profesor de Ostelea y miembro del grupo Turismografías, llama el “índice de irritabilidad”.

“Las ciudades que viven estos fenómenos pasan de una euforia inicial a una situación de conflicto, no con los turistas, sino con las políticas turísticas”, sostiene. La turismofobia, apunta, no exclusiva de España: “Lo hemos visto en Venecia, Berlín, Toronto, Nueva Orleans o el sureste asiático”.

"Me fui porque no aguantaba más", lamenta por su parte Carla Carballo, una informadora técnica sanitaria de 32 años, en entrevista con BBC Mundo. "Yo vivía en el distrito de L'Eixample, muy cerca del Arco del Triunfo, y me tuve que ir a vivir a Badalona -una ciudad vecina a Barcelona- porque la situación es insostenible. Los alquileres están altísimos", asegura.

Después de haber vivido en varias ciudades alemanas como Colonia o Bonn, Carla cree que lo que está ocurriendo en Barcelona no tiene sentido. "Pagamos alquileres del norte de Europa con sueldos del sur", explica.

Además, "no dejan dinero en la ciudad", dice Carla. Llegan en vuelos baratos, duermen varios en un departamento y beben y comen en la calle.

Esta forma de hacer turismo, muy común entre los viajeros más jóvenes, provoca otro fenómeno, el de la "turistificación", que alude al impacto que tiene la masificación turística en el tejido comercial y social de determinados barrios o ciudades.

"Se refiere al impacto que tiene para el residente de un barrio o ciudad el hecho de que los servicios, instalaciones y comercios pasen a orientarse y concebirse pensando más en el turista que en el ciudadano que vive en ellos permanentemente", según define la Fundéu.

Barcelona, sin embargo, no es la única ciudad que está luchando contra la turistificación. Otras capitales europeas como Roma o Reykjavik han comenzado a tomar medidas para acotar el turismo de masas y evitar un posible Síndrome de Venecia.

Por ahora la única salida que encontraron las autoridades romanas es limitar la cantidad de visitantes que reciben por día ciertos monumentos. Mientras en Islandia, donde viven 330 mil personas contra las 1,7 millones que la visitaron en 2016, ya se habla de turismo sustentable para evitar sufrir como en otros países del Viejo Continente.


 

 

Viernes 02 de Junio de 2017
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