¿Por qué hay menos gorriones en la Ciudad de Buenos Aires? Las causas, según la palabra de los especialistas
Sabado 22.07.17
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¿Por qué hay menos gorriones en la Ciudad de Buenos Aires? Las causas, según la palabra de los especialistas

Lo notaron los vecinos y lo confirmaron las investigaciones; giraBSAS.com habló con ornitólogos, representantes de ONGs, observadores de aves y funcionarios y reunió los diferentes motivos de esta disminución

Lo notaron los vecinos y lo confirmaron las investigaciones; giraBSAS.com habló con ornitólogos, representantes de ONGs, observadores de aves y funcionarios y reunió los diferentes motivos de esta disminución

Los gorriones, tiernos pájaros clásicos de la Ciudad de Buenos Aires, cada vez son menos. El detalle comenzó como una percepción de los vecinos pero no es ninguna broma, ya que tanto el Estado como organizaciones civiles y especialistas coinciden en esta apreciación.

Pese a ser muy querido por los porteños, el gorrión no es un ave autóctona, sino introducida por el hombre. Esto no es una dato menor, ya que en estos casos la disminución de la especie no genera preocupación en las instituciones: como no tiene una función ecológioca en el bioma local, el verdadero problema no sería que haya menos, sino que haya más

"Los observadores de aves vemos en general que hay un cambio con el gorrión. A simple vista pareciera que hay menos, por lo menos en la Ciudad de Buenos Aires", explicó Francisco González, de la ONG Aves Argentinas, en diálogo con giraBSAS.com. 

Si bien no se cuenta con números oficiales, hay trabajos sobre el tema, como el de Lucas Leveau, que es Investigador Asistente del Conicet. En la primavera de 2016, realizó una serie de conteos de aves en las calles de Palermo y los comparó con sus observaciones de 2004 en ese mismo lugar. "Fue como sacar una foto de la densidad que había en ese momento y ahora. Y vi muchos menos gorriones en la calles, por lo que hay evidencia numérica de que la especie disminuyó", contó Leveau a este medio. 

Originarios de Europa y Asia, los gorriones son por estas tierras un ave exótica. Su nombre científico es Passer domesticus y se pueden adaptar a zonas tanto frías como cálidas, pero lo que más les gusta es estar dentro de las ciudades. De hecho, en el ámbito porteño, es más fácil verlos en la vereda que en la Reserva Ecológica. Además, son chiquitos: los adultos suelen pesar alrededor 30 gramos y medir entre 14 y 18 centímetros.

Son omnívoros y comen de todo, por lo que pueden aprovechar la comida que desperdician los humanos. Excepto cuando son pichones, ya que en ese momento su dieta se apoya principalmente en los insectos que les acercan sus padres

La historia de los gorriones en Buenos Aires es curiosa, porque esconde un mito. A contramano de la versión más extendida, fue el alemán Emilio Bieckert y no Domingo Sarmiento quien los introdujo en la Ciudad. En 1870, el cervecero los trajo de su pueblo natal, Barr, con la idea de llevarlos a su quinta ubicada en Juncal y Esmeralda. Sin embargo, en la Aduana le pidieron que pague un arancel y los gastos de cuarentena, por lo que él terminó abriendo las jaulas y liberando a los animales. Luego, sí, un año más tarde, Sarmiento realizaría su famosa suelta de aves en la Plaza de Mayo, donde había cientos de gorriones. 

Luego, vendría la expansión, apuntalada por unas hembras que realizan entre 4 y 5 puestas por año, con entre 3 y 6 huevos cada una y una incubación no supera los 14 días. De hecho a principios del Siglo XX los gorriones fueron considerado plagas y en 1931 se amagó con eliminarlos. Sin embargo, sus defensores triunfaron: alegaron que los gorriones eran importantes para combatir a langostas y mariposas y consiguieron que los dejen en paz.

Las nuevas construcciones

La disminución de los gorriones se debe a distintos factores y se relaciona directamente con los cambios en urbanización de Buenos Aires. Las nuevas construcciones no les están dejando espacios para anidar, algo tal vez mucho más sencillo en un lugar abandonado o descuidado.

"También se relaciona con las limpiezas de las ciudades. Cada vez hay menos terrenos baldíos, menos espacios verdes de tamaño chico o mediano con arbustos o cosas por el estilo", explicó González. En este caso, los gorriones no sólo se pierden de un espacio para ubicar su nido, sino que tampoco pueden encontrar los insectos que necesitan para alimentar a sus pichones. 

En Europa, de hecho, creen que la cantidad de estos pájaros está emparejada con el aumento del nivel socioeconómico de las sociedades. "En Inglaterra, el gorrión sería más abundante en los sectores de recursos más bajos, porque al aumentar el nivel de ingresos, la gente refacciona la casa o construyen una casa nueva y este pájaro tiene menos lugar para anidar", afirmó Leveau, quien se desempeña en el Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires.

Leveau también realizó relevamientos en Mar del Plata y Miramar, y no notó que los gorriones sean menos, por lo que el problema en Argentina sería en el ámbito porteño.

Los nuevos edificios no dejan espacio para que los gorriones nidifiquen

Una mayor amenaza

Los gorriones tiene cada vez mayor competencia: en los últimos años, han aumentado las torcazas los cuales les disputan el alimento y muchas veces complican su subsistencia. "Ambas especies buscan alimento en el suelo, lo que puede haber influenciado en la disminución del gorrión", explicó Leveau. Además, los gorriones son muy sedentarios: si las cosas se complican, no tienen la posibilidad de migrar a un lugar donde estén más cómodos

Pero las torcazas no son las únicas que han crecido en los últimos años: también cada vez hay más zorzales colorados y estorninos pintos, que se suman a las diferentes especies de palomas, las cotorras, los benteveos y las calandrias. 

Ricardo Negreira, a cargo de la Coordinación de Fiscalización de la Dirección de Fauna Silvestre del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, mencionó a este medio que no hay registros oficiales sobre la situación de los gorriones, pero afirmó que la competencia con los estorninos podría ser una de las claves en la disminución. En este caso, contó que hubo momentos en que el Estado impulsó que la gente atrape a los estorninos, pero eso es algo que ya no se realiza. 

"Lo que sí se hace es que, si se descubre que hay venta ilegal de aves exóticas, los animales no son liberados, sino que se mantienen en cautiverio", explicó Negreira. La Ley Nacional de Conservación de la Fauna Silvestre protege al gorrión como a cualquier tipo de animal que "temporal o permanentemente habita el territorio de la República", pero una vez más, se choca con su calidad de "intruso": como no se trata de un ave autóctona, su conservación no es algo que obligue al Estado a tomar cartas en el asunto.

La cuestión de los estorninos también es mencionada por otros actores. "Se trata sólo de una percepción, pero la disminución de los gorriones coincide con una invasión de los estorninos pintos en la Ciudad", aseguró Lorena Pérez a giraBSAS.com. Ella está al frente de Mazama Destinos, un emprendimiento que organiza viajes a lugares que se destacan por la conservación cultural y natural y una de las actividades que más realizan es llevar adelante y guiar observaciones de aves . "El estornino pinto es un ave de un cantar metálico pero muy melodioso. Y además estéticamente es lindo, es negro con pintitas blancas, el pico es claro", contó Lorena. 

Tal como ella misma explicó, los estorninos se liberaron accidentalmente en la feria de Villa Domínico en la década del 90, a donde los habían traído para vender de forma ilegal. "Con unos pocos que se liberaron se generó un desastre. Como especie invasora, no tiene depredadores naturales, entonces pudieron multiplicarse. Y el estornino, más allá de que es muy lindo visual y melódicamente, es muy agresivo", indicó. Los estorninos además se comen los huevos y los pichones de otras aves, entre ellas los gorriones. 

El estornino pinto, uno de los principales competidores del gorrión

Disminución en todo el mundo

Tito Narosky, uno de los ornitólogos argentinos más destacados, aseguró que está de acuerdo con la percepción de que el gorrión está disminuyendo. "En cambio, es evidente que va aumentando el número de zorzales, calandrias, horneros. O sea que no tenemos un tema de ambiente para justificar una disminución. Parece ser que el gorrión está disminuyendo en todas partes del mundo, lo cual implicaría una cuestión endógena, perteneciente a la misma especie", afirmó Tito, en diálogo con giraBSAS.com. 

De hecho, esta tendencia a haber menos gorriones ya fue registrada en estudios científicos: según datos de SEO/BidLifela población europea de esta especie bajó un 63% en los últimos 30 años

"A veces sucede con distintas especies que se agota su poder de reproducción. Puede reaparecer tiempo después o no, disminuyendo drásticamente e incluso desapareciendo. Eso pasa biológicamente, no es necesario que intervenga siempre el hombre", explicó Narosky. 

Además, el especialista mencionó los cambios en las construcciones y los cambios en las especies que conviven con el gorrión, pero no consideró que se traten del verdadero motivo de la merma de la especie. "De todos modos la disminución del gorrión no debe alarmarnos demasiado, porque ha sido traído a la Argentina, no es nativo, y no cumple una función ecológica de extraordinaria importancia", aseguró Narosky. Esto repercute directamente en la situación del gorrión: como no existe gran preocupación ecológica sobre el tema, el Estado no impulsa conteos de sus individuos

Por supuesto, se entiende que se trate de una especie introducida. Pero el gorrión se hizo querer y es porteño por adopción. Y duele un poco que cada vez haya menos. 

 

Por: Julián Barbieri (Redactor)

Jueves 15 de Junio de 2017
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